La liebre y la tortuga

¿A quién le irá mejor en el ámbito laboral: a los que velan por sus propios intereses o a los que comparten todo lo que saben?

Enero 11, 2024

Hace diez años tomé una decisión simple pero poderosa. Y por estos días la recordé al leer el libro «Dar y recibir» de Adam Grant. La premisa del libro es que en la vida y en el mundo empresarial hay dos tipos de personas:

  • Las que esperan siempre algo a cambio o buscan su propio beneficio.
  • Las que dan (hacen favores, por ejemplo) sin esperar un resultado… o buscan el bien común.

Cuenta Grant que hicieron un experimento para ver quiénes obtenían mejores puntuaciones.

Los donantes tuvieron las peores puntuaciones. Algunos se ocupaban más de hacer favores al resto y descuidaban su propio trabajo. PERO también tuvieron las mejores puntuaciones.

¿Cómo así?

Pues cuando, de manera consistente, un donante da, el beneficio se multiplica y la persona puede empezar a brillar a largo plazo.

Ahí les resumí el libro, prácticamente. Ahora volvamos a un día cualquiera de 2014. Estaban de moda las cadenas y las redes sociales eran el sitio perfecto para difundir información falsa. No había mucho que yo podía hacer, pero me fastidiaban los mensajes sin sentido. Así que decidí inventarme una anticadena y puse un estado en Facebook prometiéndoles a tres personas que les haría un favor. Nunca me imaginé lo que vendría después…

Yo estaba sorprendida. Pensé que éramos muchos quienes necesitábamos favores. No fue así. Algunos dieron «like», pero solo una me escribió por interno. Me dijo que la ayudara con las clases de inglés y tal vez mencionó otros temas que le preocupaban.

—Claro que podemos hacer lo del inglés. Sin embargo, ¿en el fondo ese es el tema que realmente te ronda por estos días en la cabeza?

Acto seguido, me contó lo que de verdad le preocupaba. Aún no sé por qué, pero justo era un tema que me apasiona. Y, como resultado, aquí estamos diez años después con alguien que pasó de ser una conocida a una amiga increíblemente cercana, con quien hemos viajado, hemos bailado, comido, reído, se ha quedado en mi casa, me he quedado en la de ella, hemos llorado, me ha prestado plata (juas), hemos hecho vueltas aburridas como sacar partidas de bautizo… En conclusión, dar y aceptar ayuda desinteresada siempre nutre.