Decisiones – Todo cuesta

Decidir o no decidir: esa es la cuestión.

Hace unos días una amiga estaba preocupada porque tenía la opción A y la opción B. Por lo general, cuando uno se siente en una encrucijada, teme elegir mal y que no haya vuelta atrás. Por desgracia,a veces ese miedo se transforma en indecisión y parálisis; y corremos el riesgo de agrandar el problema.

Decidir no decidir también es una opción… ¡pero a qué costo!

Así que, sobrinis, voy a dejarles la frase que le dejé a ella, tomada de un libro de Uri Levine:

«Solo hay decisiones correctas o no hay decisión».

Concuerdo: «Salgan y hagan sus apuestas, ciudadanía».