Deudas en tacones

Tenía lindos tacones, una úlcera gigante y…

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Al parecer, hay días que parecen no acabarse… días en que solo quieres llegar a la casa, meterte en las cobijas, quitarte el sostén y tomar algo caliente.
Es tanto el cansancio del día y ha sido tan grande el estrés que sientes que no vas a acabar lo que tienes que hacer en el tiempo en que debes. Debes. Le debes al uno, le debes al otro… le debes tiempo, le debes tareas… y a veces le debes dinero. Tal parece que hay más deudas de las que puedes pagar… y seguimos pagándolas aún cuando ya estamos en la siguiente tarea. Las deudas energéticas son las peores. Uno sigue pensando en el asunto y dándole más vueltas de las necesarias… botándole corriente, prestándole atención. Ojo al verbo: prestándole… y tal parece que eso que se prestó jamás será devuelto.
Entonces uno necesita recargarse. Y es cuando come de más para obtener energía… o duerme mucho… o no duerme, porque toda se le va. No hay que ser médico ni científico para saberlo. Cualquier desbalance del cuerpo pasa factura.
De un tiempo para acá, parece que hemos olvidado nuestra obligación de hacernos felices a nosotros mismos y de que el deber (sea de deuda o de obligación) es con nosotros primero. Hay que hacer feliz al marido, a los hijos, al jefe, a los clientes, a los hermanos, a la familia, a los amigos y también a los enemigos. Todos quieren algo de mí y lo quieren para ayer… Y no es queja. Me encanta tener varios roles, muchos de ellos los elegí porque me hace feliz ser como soy y que hagan parte de mi vida. Pero cuando uno le da más tiempo a cualquier faceta de su vida diferente a la de ser uno, entonces algo no está del todo bien. Sobre todo en el área laboral. No digo que no hay que trabajar, pero la EPS, los medicamentos y el tiempo perdido no me los va a pagar ni el jefe ni la empresa para la cual estoy haciendo plata… Termina uno cumpliéndole los sueños al dueño del aviso, ¿y el aviso de uno qué dice? ¿“Se arrienda”?
Así que hoy, en contra de todo lo que tengo por hacer, decidí sacar un tiempo para un té con mi mamá… y para escribir. Y bueno, lo que se hizo hoy, ya se hizo. Mañana veremos cómo cumplir con la responsabilidad sin tener que sacrificar la vida. Después de todo, lo último que quiero en mi epitafio es “Tenía lindos tacones, una úlcera gigante y un carácter de mierda”.

8 Reglas de Whatsapp que todo ser humano debería conocer

Si nadie se lo dijo, no es su culpa. Si lo sabe y no lo aplica… me temo que sí.

Al momento de realizar este escrito 59.616.835 personas han descargado Whatsapp Messenger en todo el mundo. Por tanto, las siguientes reglas deberían ser populares. No obstante, y a pesar de que se trata de principios básicos, parecen ser desconocidas aún.

1. Favor
no

escribir
así

Nada más absurdo y poco eficiente. Tengo varios amigos que tienen la horrible costumbre que se muestra en la primera conversación:

Mal
🚫Largo, con rodeos y mil beeps

En vez de…

Bien
✔Correcto: al punto y sin dejar de ser cordial.

 

 

Es un error fatal —tanto en lo virtual como en la vida real— no dejar claro el objetivo de la conversación desde el principio. Sobre todo para entornos laborales, hacer esto es, de alguna manera, no respetar el tiempo del otro y asumir que siempre tiene que estar ahí pegado al chat para nosotros. ¡La otra persona tiene cosas qué hacer!

Si lo que usted quiere es ser cordial e interesarse genuinamente en el otro, pídale una cita y hablen de verdad. Y si quiere una respuesta urgente, use un medio urgente, como el celular o la visita en persona. Parece que la gente últimamente no entiende que lo más lento de contestar es un correo electrónico, luego le sigue el Whatsapp y después vienen las llamadas. La elección del mejor canal de comunicación determinará la rapidez de la respuesta, no es una regla… pero si no me cree, pruebe con señales de humo o palomas mensajeras.

#Offtopic: Nunca le diga “sí” a un tipo que le pide una cita por Whatsapp. ¡Cuidado se gasta un minuto en llamarla! Lo aprendí tarde.

¿Recuerdan esos bellos tiempos en que uno llamaba por teléfono —al fijo, además— y decía:

—Hola, mi Kelly. ¿Cómo estás? Te llamaba para saludarte y pedirte el número de Andrea. Es que se me perdió porque lo tengo anotado en una agenda que se me quedó en la oficina.

—Sí, claro. Es 555-5555. ¿Y qué más? ¿Cómo has estado? ¿Me contaron que te casaste?
—Sí, bla, bla, bla…

Ya sea por cortesía, por respeto al tiempo del otro… o porque el servicio telefónico en algún remoto tiempo se cobraba por minuto, primero uno decía para qué llamaba y después hablaba basura, si es que lo necesitaba. El teléfono era para acortar distancias, no para alargar conversaciones. Y si la conversación daba para rato, uno le decía simplemente a la persona que eso aguantaba contárselo con unos vinos o un café… ¡y se veían!

Todo esto tiene que ver con la función fática del lenguaje. No se deje confundir por la palabra. Esto simplemente significa que los humanos usamos expresiones que no significan nada, solo están ahí para que verifiquemos el canal. Por ejemplo: “¿Aló?”

El problema es que lo que para uno es fático, para otros parece no serlo. Algunas expresiones como “¿Cómo estás?” pueden tomarse literales y la persona puede entender que sí deseamos saber realmente cómo se encuentra y qué tal ha sido su día.

Por desgracia para unos, y salvo en contadas excepciones, Whatsapp no es un medio en el que se requiera verificar el canal, ya que cuenta con el doble chulito azul y ambos participantes saben cuándo sus mensajes han sido vistos. Insisto: si a usted le interesa realmente saber cómo está alguien, utilice un canal más directo en el que pueda ver su expresión o al menos escuchar el tono de su voz, ya que en los chats se pierden elementos suprasegmentales —linda palabra— como el acento, el ritmo, las pausas y la entonación. Y cuando algo que debería estar no está… el cerebro casi siempre termina reemplazándolo. He visto a muchas parejas y amigos pelear porque sus videos mentales van más allá de los mensajes que reciben.

2. No asuma que la persona está en la misma onda que usted
Nos fastidia cuando le hablamos a alguien y está pendiente solo del celular, ¿cierto? Pero cuando soy yo quien envía el mensaje, el otro siempre tiene que estar disponible para mí. No señores. Los otros tienen vida, familia, amigos, un trabajo… Si lo dejan en visto, no asuma SIEMPRE que quieren ignorarlo. A veces uno tiene las manos enjabonadas porque está lavando la loza, pero aparece en línea porque dejó el Whatsapp conectado en el computador. ¿Qué sé yo? Relájese. Después le contestarán. Si ocurre demasiadas veces, el mensaje es claro: sí lo están ignorando, así que retírese con dignidad.

3. Si le cuesta o no le gusta digitar, use una nota de voz

Pero tampoco se exceda con ellas. Úselas cuando necesite que esos elementos suprasegmentales se noten. Nada mejor que un buen chisme contado con la voz… y nada peor que tres notas de voz estilo:

Nota 1: Hola, ¿cómo estás?

Nota 2: Oye, ¿ya sacaste la basura? Antier pasó el carro como a las seis y se me olvidó sacarla.

Nota 3: Entonces era para ver si hoy la sacas tú.

Beep. Aburrido. Cero eficiencia. Además, eso es no pensar en el otro. Hay que recordar que las llamadas de Whatsapp, las fotos, los videos y las notas de voz no son gratuitas en todos los operadores telefónicos, así que no todas las personas las tienen disponibles siempre. Hay quienes tienen que llegar a la casa o a un sitio con wifi para oírlas.

Con respecto a los chistes y los mensajes de humor casi siempre son bienvenidos, siempre y cuando sean oportunos. Eso sí, los videos y las cadenas no le gustan a todo el mundo, pero nadie se atreve a decirlo. Tampoco se sienta mal si no le dan las gracias. Usted no las creó, así que no espere que la gente le agradezca. En conclusión: Ojo con lo que manda, todo en exceso es perjudicial.

4. No mande cadenas grotescas ni fotos desagradables…

Si quiere ayudar a algún niño con una enfermedad, no es necesario que agregue la foto y lo victimice aún más. A veces la palabra escrita es más prudente. Lo que nos lleva al punto 5…

5. No comparta información de la que no esté seguro

¿De verdad alguien puede pensar que la dueña de Whatsapp es una señora con acento chileno o que Bill Gates va a regalar un millón de dólares a quien lea este blog? Hay tanta información en internet, que es difícil distinguir la necesaria de la basura. Así que no comparta nada de lo que no esté seguro. En el caso de los sismos o tragedias, asegúrese de que la información que replique sea confiable y, si de verdad quiere ayudar, póngase en contacto con la persona (asumiendo que sí la conoce) y llévele algo que necesite (comida, ropa, etcétera).

6. Utilice la arroba si es que necesita que una persona le conteste algo en un grupo. De lo contrario, existe el chat privado

De la misma manera que usted no grita en un Transmilenio para que todos oigan la conversación con la persona que tiene al lado, a los demás hay cosas que no nos interesan.

Si el tema de conversación nos compete a todos, pero queremos cerciorarnos de que una persona en particular lea el mensaje, esta es la mejor herramienta. Especialmente, si tenemos los grupos configurados en silencio.

Ejemplo cómo usar los grupos de Whatsapp correctamente
Con la arroba, la tía Frida oirá el beep del mensaje de mi primo (sin perderse en la conversación) y todos veremos su respuesta.

7. Más mensajes de difusión y menos grupos

No es necesario estar creando grupos para todo. Los grupos, bien utilizados son muy útiles, pero lo cierto es que pocos saben usarlos para lo que realmente son y se terminan convirtiendo en un mar de saludos innecesarios, cadenas y muñequitos con mensajes de buenos días. Para evitar armar más grupos de los que ya tiene, aprenda a utilizar los mensajes de difusión y comience a enviar sus mensajes de forma masiva. Como resultado, le responderán solo aquellos que deseen hacerlo y de manera privada. Solo hay que hacer clic en los tres puntitos que abren el menú (al lado de la lupa):

Difusión

Y cuando se desplieguen las opciones, seleccionar la segunda (New broadcast o Nuevo mensaje de difusión):

Difusión2

En resumen, las normas de etiqueta del mundo virtual no difieren del mundo real. Las reglas que utilizamos para la vida diaria deberían ser las mismas para internet. Por eso, aquí les dejo este video para ver a quiénes de estos personajes identifican… y recuerden, son siete años de mal sexo si no comparten este blog jajajajaja (Toca reírse porque no falta el que no entiende el sarcasmo).

El peor lugar para ser soltero

Yo pensaba que el lugar más triste para ser soltero era París… pero, al parecer, me equivoqué.

Yo pensaba que el lugar más triste para ser soltero era París… pero, al parecer, me equivoqué.

Se supone que Disney es el lugar más feliz sobre la Tierra y París la ciudad más romántica… Bueno, todo depende de los gustos… En mi caso, no puedo negar que la combinación que encontré en Disneyland París era sin duda un sueño. Eso sí, definitivamente es un sitio al que podría irme sola sin que nada me pusiera tan nostálgica como me hubiese puesto de haber visitado las siguientes tres ciudades sin pareja.

No me malinterpreten. No todo el mundo tiene que tener pareja ni todo el mundo tiene que estar soltero. Yo pienso que uno debe gozarse los caminos que eligió y los momentos que esté viviendo con las personas que le toque, sean amigos, familiares o desconocidos… o solo.

Pero, eso sí, trate, en lo posible, de nunca irse solo para las siguientes tres ciudades. No. No le va a pasar nada, no es por su seguridad. Evidentemente, cosas buenas y no tan buenas ocurren en todas partes, es solo que vale la pena visitar algunos sitios con ese alguien especial.

No siendo más, aquí va mi top tres de ciudades a las que es mejor irse en pareja:

3. Verona, Italia

Mala idea: Quedarse en un hostelito con balcones llenos de flores, caminar frente a la fuente y el coliseo, e irse a la casa de Julieta en Verona solo.

 

2. Brujas, Bélgica

Mala idea: Ir uno solo al lago del amor, pasear por la plaza solo… mejor dicho, ir solo a cualquier rincón de esta ciudad. Por favor, evítelo a toda costa. Además, tenga en cuenta que después de las seis de la tarde casi todo está cerrado, no importa si es verano… hay pocos bares abiertos y pocas cosas para hacer en la noche. De hecho, creo que nadie pudo ubicar mejor un beguinato😂😂😂.

«¿Beguinato? ¿Qué jeso?»

Como es natural en periodos de guerra, muchas mujeres enviudaban. Recordemos que, antiguamente, no era bien visto que una dama estuviese sola y su única opción era volverse monja. Pero algunas de ellas decidieron rebelarse contra el sistema, así que se agruparon y comenzaron a quedarse en ciertas casas (beguinatos) para hacer obras sociales y ayudar a la comunidad. Podían tener pareja o «amiguitos» por fuera, pero cuando daban las seis de la tarde, el beguinato se cerraba. Se consideran las primeras feministas, ya que rechazaron la tradición impuesta en esos tiempos.

1. Venecia, Italia

Bien sea que arme un combo de amigos y se suba a una góndola —que no se me hace nada barato, ya que cuesta alrededor de 80 euros el trayectico—, ir a Venecia solo no es un plan recomendable. Si le tocó, disfrute… Pero si aún está a tiempo, reserve la ciudad para ir con alguien especial, antes de tener que cantar mentalmente esta canción. Está advertido. Por cierto, no había visto a Julio Iglesias hablar en francés y la verdad es que no lo hace mal. Ojo a la letra en el pedazo en que canta en español.

 

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La plaza San Marcos: Sencillamente espectacular
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La torre del reloj… Cada hora los muñequitos de arriba (Moros) se mueven y tocan la campana.
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El campanile de San Marcos…
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Las famosas góndolas… hermosas.

 

¿Y para cuándo el yate?

¿Qué hace uno cuando las cosas se mueven lentamente o parecen estar ancladas?

Dimmi quando tu verrai
dimmi quando… quando… quando…
“Quando Quando Quando” de Tony Renis

A veces tenemos la impresión de que las cosas se mueven lentamente o parecen estar ancladas. “¿Cuándo llegará ese aumento?” “¿Cuándo me mudaré a un mejor lugar?” “¿Cuándo llegará esa pareja?” “¿Cuándo mejorará mi salud?” “¿Cuándo llegará esa oportunidad?” “Y para cuándo el yate?” “¿Y para cuándo la mansión?” “¿Y para cuándo el Ferrari?” ¿Cuándo, cuándo, cuándo?

“Meh. Aquí no pasa nada, aquí nada se mueve”.

Salvo en turbulencias notorias o conocidas excepciones, eso es lo que uno piensa cuando está en un avión o cuando se monta en un crucero. Está siempre la ansiedad de llegar para ver al otro, para ultimar pendientes, para trabajar, para descansar, para “x” o “y”… Siempre queremos llegar y siempre con un objetivo.

Tantas veces me pasó —y no solo metafóricamente hablando— que anhelaba llegar a puerto para bajarme del barco y descubrir lo que allí me esperaba… y una vez descendía, me desilusionaba porque el paisaje alrededor no tenía novedad alguna. Y es que tanto es el afán de querer que sea mañana, que uno se olvida de disfrutar ese momento en el que el sol se oculta detrás de la montaña.

Entonces un día, uno se detiene a observar y, por un instante, encuentra plenitud. Luego, quizá, vuelva a la intranquilidad, al estrés, a la preocupación o a la ansiedad a la que está habituado; pero, mientras tanto, uno es feliz… todo parece estar en orden. Ahí está la paciencia: una lección que aún sigo integrando porque va y viene, va y viene. Una vez la tengo, se me escapa de las manos como la arena del mar.

¿Por qué nos urge tomar acción? ¿Por qué nos empeñamos en descifrar qué hay detrás de la montaña? ¿Por qué no es suficiente el horizonte? ¿Por qué queremos más y nos forzamos a creer que todo tiene que ser digno de ser ambicionado? ¿Por qué sentimos que si no es ahora, y bajo nuestras condiciones, eso que tanto anhelamos no se va a dar? ¿Por qué necesitamos la ilusión del control? ¿Por qué nos cuesta tanto dejar de mirar el timón con el afán de llegar a puerto y, en vez de eso, voltear hacia el horizonte para admirar el atardecer en el mar?

—Y entonces, ¿para cuándo el yate?
—¿Yate? Naj. Yo voy en un crucero.

Siete ideas para enfrentar la tusa o la distancia

Ni tusa ni distancia ni consejitos de superación… o bueno, uno que otro…

Antes de que se desate la tormenta, tenga listo el paraguas… Aquí van algunas cosas que me hubiera gustado que me dijeran, y que por desgracia descubrí tarde. Bien pueda comparta…

  1. Ojalá veinte días antes de la partida del ser amado o cuando esté en un momento de tranquilidad, haga una lista de emergencia. Incluya los sitios de Internet que más le gustan y lo motivan. Por favor omita las redes sociales en donde tenga a su pareja o cosas que le recuerden a esta directamente. Dese una vueltica por Duolingo, Lingvist.io, Coursera, los cursos gratis de la Universidad de Harvard o cualquier cosa que lo distraiga. Aprender algo nuevo hará que su cerebro piense menos en la situación dolorosa y retome los procesos de neurogénesis que ya no puede hacer con el sexo. No se espere a que haya pasado un mes para tener un plan, se lo digo por experiencia. Ah, sí, el chocolate amargo también puede estar incluido en esa lista, al igual que reventar envolturas hechas de plástico de burbujas, cantar en la ducha y los nombres de sus amigos más cercanos. Créame, después de contarle una y otra vez su drama al mismo, es posible que ese ya se canse. Eso sí, tenga en cuenta que contar y contar sus tristezas no ayuda a nadie: una cosa es desahogarse y otra muy distinta es quedarse en el hoyo para tener la atención de los demás. En resumen, escriba todo lo que lo haga sentir bien… y tómele una foto con el celular o lleve la lista con usted… Nunca se sabe.
  2. Esto también va a pasar. Quizá hoy duela, quizá mañana siga sintiéndose igual… pero algún día el ciclo tiene que parar. Asegúrese de tomar nota mental (o física) de qué hizo bien, en caso de recaída.
  3. Ya que no puede controlar la situación por completo, intente darse un viajecito… aunque sea cerca de su ciudad. Si tras de entusado está endeudado… el agua aromática con su mejor amiga o mejor amigo siempre será una opción… y de paso también puede darse un bañito de hierbas😂.
  4. Haga algo lindo por alguien más. A veces las acciones anónimas nos ayudan a sentirnos mejor. La próxima vez que vaya a la tienda a comprar una manzana, puede comprar otra para algún desconocido… Tal vez pueda sonreírle a alguien en la calle sin motivo mientras se imagina que esa persona encarna a su futuro amor o su actual pareja en la distancia. Hay miles de cosas que son gratis y pueden alegrar el día de otro. Y si por estos días no soporta a la raza humana —no se culpe, yo tengo días en que no puedo ni verlos o soportarme a mí misma— intente regar alguna mata o saludar a los perros… Después de todo, algún ser vivo debe despertarle un poco de amor.
  5. Lo que sea que haga, no lo haga por las razones equivocadas. Quiero dejar en claro que, si hace algo para olvidar a su expareja o poner en pausa sus pensamientos sobre el amor que no puede tener, tarde o temprano volverá a sentirse miserable. Es como si deseara tapar un agujero en la arena a punta de llenarlo con agua. Funcionará por un tiempo, pero después quedará vacío. Es diferente decir: “Voy a hacer esto para olvidarme del dolor” a “Esta idea me suena”.
  6. Entienda a sus amigos, especialmente a los que no saben qué decir. Solo están haciendo lo que creen correcto. Yo también tengo esos amigos que, con buena intención, me dicen: “Son solo unos pocos meses”. Juro que sería millonaria si me dieran cien pesos por cada vez que he escuchado esa frase últimamente. Incluso, he recibido el positivismo desmedido en los momentos en los que no me siento capaz de lidiar con los “¡Todo va a estar bien! ¡Qué bella es la vida!”. ¿Qué bella es la vida? Mi trasero. Cuando uno está gruñón, está gruñón. No necesita gente que le diga que todo va a estar bien. Uno quiere estar en modo CejasPobladas (ojo al video 😂) y está bien. No hay nada de malo en quejarse un poco… e incluso disfrutar de la quejadera… pero no quedarse ahí. Me costó trabajo entenderlo, pero creo que de algún modo tenía que pasar. Gradualmente, pasaremos de la depresión a la rabia… y de la rabia a reírnos de lo estúpido de la situación, solo hay un par de llamadas a amigas cercanas.

    Shrek amigos felices

  7. Llene el hueco con trabajo, baile, pasatiempos, zumba, libros, teatro, videos chistosos, vaya a la peluquería, hágase las uñas, haga origami, pinte, lave el carro, busque trucos en Internet… mejor dicho: haga lo que le dé la gana lo que le llame la atención. Pero recuerde que “al que le van a dar, le guardan… y al que no, ni haciendo fila”.

    Como cuando algo o alguien no es para ti
    Imagen vista en Facebook…

Cinco preguntas al amor

Ese día, el amor me dejó preguntarle cinco cosas…

Ese día, el amor me dejó preguntarle cinco cosas. Lo miré en el reflejo del espejo empañado y le dije:

—¿Cómo mejoro la relación con mi madre?

—Recuerdo que la escogí.

—¿Cómo mejoro la relación con mi padre?

—Recuerdo que lo escogí.

—¿Cómo mejorar la relación con mi enemigo?

—Recuerdo que no existe. Solo yo decido a qué le doy visibilidad en mi vida; y si le doy atención, le doy poder. Si no lo nombro, no existe… Recuerdo enfocarme en el amor. Nadie puede resistirse al amor. El amor es irresistible y nos rendimos ante él. Amar al enemigo no significa dejarse maltratar. Poner la otra mejilla no es es lo que a veces pensamos que es. Es darle la responsabilidad al otro de sus acciones y tomar responsabilidad por las nuestras. Si él se equivoca, no es mi problema. Es de él. Y si su equivocación aparentemente me toca o me hiere, mi responsabilidad es manifestar mi inconformidad con sus acciones y enfocarme en como dar amor a quien lo valore.

—¿Cómo logras olvidar ese momento horrible que te ocurrió o que te sigue ocurriendo?

Recuerdo que yo escogí el pénsum de mi carrera. Tal vez la materia o el profesor no resultó como pensé que sería. Cero culpas, cero arrepentimientos. Di lo mejor de mí. Ahora, recuerdo que ya pasó, y salí invicta. Y si no ha acabado el dolor, algún día lo hará.

—¿Cómo dar más amor si no hay nadie que lo reciba?

—Merécelo tú misma. Dátelo tú misma. Recíbelo tú misma.

 

 

¿Qué le pasa al amor después de la boda?

«Él estaba hablando del amor (…), pero ella no entendía su lenguaje».

Fragmento de Gary Chapman en el libro Los cinco lenguajes del amor

En el área de la lingüística hay idiomas principales, tales como el japonés, chino, español, inglés, portugués, griego, alemán, francés. etcétera. La mayoría de nosotros crecimos aprendiendo el idioma de nuestros padres y parientes, el cual viene a ser nuestra primera y principal lengua, la nativa. Más tarde podemos aprender otros idiomas, pero por lo general con mucho esfuerzo. Estos vienen a ser nuestros idiomas secundarios. Hablamos y entendemos mejor nuestro idioma nativo; nos sentimos más cómo- dos hablando ese idioma. Mientras más usamos un idioma secundario, mejor nos sentiremos conversando en él. Si hablamos solamente nuestro idioma principal y nos encontramos con alguien que habla solamente su idioma principal. que es diferente del nuestro, nuestra comunicación será limitada. Debemos ayudamos con señales, gruñidos, dibujos o representaciones de nuestras ideas. Podemos comunicarnos, pero es difícil. Las diferencias de idioma han separado y dividido a la cultura humana. Si queremos comunicarnos en forma efectiva entre las diferentes culturas, debemos aprender el idioma de aquellos con quienes deseamos comunicarnos. En el área del amor es igual. Su lenguaje emocional amoroso y el lenguaje de su cónyuge pueden ser tan diferente como el chino del español. No importa cuánto se empeñe en expresar el amor en español, si su cónyuge entiende solamente chino nunca entenderán cómo amarse el uno al otro. Mi amigo en el avión hablaba el lenguaje de «Palabras de confirmación» a su tercera esposa, al decirle: «Le dije cuán hermosa era. Le dije que la amaba. Le dije cuán orgulloso estaba de ser su esposo». Él estaba hablando amor y era sincero, pero ella no entendía su lenguaje. Tal vez buscaba amor en su conducta y no lo encontraba. Ser sincero no es suficiente. Debemos aprender el lenguaje amoroso principal de nuestro cónyuge si queremos ser efectivos comunicadores de amor.