Error 404: ¿amor no encontrado?

¿Cuáles son las claves que oculta nuestro cerebro sobre las relaciones de todo tipo? ¿Es cierto eso de que las palabras tienen poder? ¿Qué podemos hacer para dominar nuestro cerebro y no dejarnos dominar por creencias preestablecidas?

 

Comencemos por desmitificar dos creencias arraigadas en la cultura:

Mito 1: las células del cerebro (neuronas) son las únicas que no se regeneran.
Realidad: la neurogénesis existe y sí podemos hacer que nazcan nuevas células. 

Aquí se explica cómo. Si quieres, recuerda que la conferencia de diez minutos tiene subtítulos en español e inglés.

 

Mito 2: las palabras se las lleva el viento, las palabras no hieren.
Realidad: las palabras tienen la capacidad de cambiar nuestra estructura neuronal.

En una entrevista que le hizo Margarita Vidal al científico colombiano Rodolfo Llinás, él le dice que alguna gente no entiende bien cómo un estado funcional del cerebro se puede modular o corregir mediante la palabra. Corto y pego:

El psicoanálisis es hablado y la gente se mejora. Y yo les contesto que las palabras cambian el cerebro.

¿En qué forma?

-Si yo le digo a una persona que es ‘malnacida’, responde agresivamente. Entonces, las palabras son como piedras; pueden hacer bien o daño, porque cambian el estado funcional del cerebro.

¿Es porque producen emociones?

-Exactamente, las emociones se pueden correlacionar. Antes se pensaba que no, y la realidad es que sí: yo puedo ver en el cerebro cuando alguien está bravo, triste o con dolor. Pero a la gente le resulta profundamente complejo y difícil de aceptar que la mente ―que era casi intocable― se reduce a una situación ‘cuchareable’, y su conclusión temerosa es: “Solamente hay dos posibilidades: que el paciente esté bien o que esté mal. Si está bien, no ha pasado nada porque no hubo necesidad de tratamiento. Pero si está mal, ¿qué hacemos nosotros? Lo que usted nos está diciendo es que estamos aplicando un sistema que no es”.

¿Entonces el problema es de programación?

manual-programacion

Posiblemente. Es como si cada uno de nosotros tuviese un código por dentro que determinara qué es lo normal para cada uno. Una vez el usuario presiona “Enter”, el programa se ejecuta solito.

Me explico:
Si una persona tiene en su código algo como los siguientes conceptos:

Los chocolates son deliciosos, pero hacen que se me brote la cara. Si tengo una pareja que me quiera, esa persona debe estar loca. La situación es muy difícil y conseguir un trabajo bien pago es muy complicado, por eso tengo que cobrar poco. Si cobro lo que debería, me quedo sin clientes.

 

 

Al hacer clic en “Ejecutar”, todo eso empieza a pasar. Si corre el código una y otra vez, se acostumbra a que esa sea la programación normal y a que su cuerpo reaccione de la manera en que lo ha hecho por años. El efecto placebo también podría, creo yo, derivarse de allí… pero, insisto, esa es tan solo una suposición propia que no tiene base científica. Así es como yo lo veo:

¿De dónde vienen estas creencias?

Por lo general, nuestros programas vienen con virus incluidos. La línea de código tiene un problema esencial: hay partes de ella que fueron escritas desde el miedo; no desde el amor. Por ejemplo, “Los chocolates son deliciosos” es una expresión que viene desde el amor por el chocolate. Sin embargo, la expresión “pero hacen que se me brote la cara” viene desde el miedo a ser percibido por los demás y por nosotros mismos de una manera negativa. “La situación es muy difícil” viene desde el miedo que nos infunden otros (algunos medios de comunicación y algunos familiares que nos quieren proteger del fracaso)… Y todas las demás afirmaciones implican que el virus se está esparciendo.

Una posible forma de reparar el código es reconociendo cuándo se ejecuta y cambiándolo por algo así:

Los chocolates son deliciosos y los disfruto. Es normal tener una pareja que me quiera. Es normal que la gente me quiera y me ame porque trato de mejorar cada día. Sé que si cobro lo justo, puedo exigirme más calidad y estar orgulloso(a) de mi labor. Integro las lecciones de paciencia y perseverancia desde el amor.

¿Pero cómo modificar el código?

Para explicar la conducta humana, solo podemos pensar en dos posibilidades: algo es innato o es aprendido. En este caso, creo que cualquier psicoanalista le diría que muchas de las conductas aprendidas vienen de nuestra niñez, nuestra relación con padres y ancestros, o la ausencia de los mismos. Entonces, la mejor manera de ir, poco a poco, limpiando el sistema es “devolverle” mentalmente o por medio de una carta sin enviar a cada cual lo que le corresponde. Por ejemplo:

Querido papá: te amo mucho porque me has enseñado “a”,”b” y “c”. Quiero devolverte la creencia de que la situación está muy difícil y de que no voy a conseguir nada digno de mí. En adelante, cuando tenga una situación similar, recordaré que soy talentosa en lo que hago y merezco una remuneración justa, por la cual estoy ya agradecida”.

Y si eso no funciona, recordaré que hay tipos muy pendejos que llegaron a ser presidentes, incluso diciendo cosas como “los millones y las millonas”. ¡Juas! Pero ahora sí, en serio, si el código interno que tenemos explica todo en nuestra vida —incluyendo situaciones de salud, nuestra idea de éxito y nuestras preferencias en cuanto a alimentación—, ¿nuestra pareja futura (o la ausencia de ella) no sería un resultado de lo que pensamos hoy y de cómo alimentamos una idea durante años? Posiblemente. ¿Es acaso un virus que empezó como “Él o ella no se va a fijar en mí” (no me lo merezco) y luego mutó a “Ya no existen hombres o mujeres buenos(as)”?

cerebro-troll-mira-esa-chica-tiene-novio-vamos-a-enamorarnos-de-ella
Ejemplo de programación del tipo: “Es que siempre me enamoro de la persona equivocada”. Si sigues pensando así, tendrás razón.

Ahí les boto el dato y me retiro lentamente a comer chocolate oscuro y tener sexo, digo, tomarme una copita de vino. Si vio el video, me entenderá.

Por cierto, aún no es necesario ponernos paranóicos con lo del chocolate. Ojo al artículo: ¿Comer chocolate realmente produce espinillas?

Anuncios

¿Cómo saber de quién debes enamorarte?

Un bello texto publicado por la terapeuta Gloria Arroyave

Enamórate de ti, para que no descargues tu carencia de amor, tu desvalorización y tu necesidad de reconocimiento en otra persona que también se encuentra llena de miedos e inseguridades.

Enamórate de ti, para que no confundas el amor con el control y terminen por asfixiarte.

Valórate para que, por ley de correspondencia, te llegue un igual.

Enamórate del que no promete nada, no escribe versos y te dedica canciones para alimentar tu ego, pero siempre está en el momento justo, para abrazarte y aprender juntos de los errores.

Enamórate del que, en silencio y sin mucho escándalo, te acompaña en tu caminar y sostiene tu mano incondicionalmente.

Enamórate del que te deja ser tú, te deja volar y soñar y, sin necesidad de ser igual a ti, comparte tu locura.

Normalmente, el tipo de amor del que habla este mensaje es superficial, asfixiante y agotador, para mi gusto —aclaro, para mi gusto— y, en lo que he podido observar en mis cortos cincuenta años, las personas que hacen esto esperan que hagas lo mismo y si no lo haces, te reclaman y te dicen que te lo dan todo… pero este «todo» termina siendo nada, porque se convierten en controladores desesperantes: es más lo que dramatizan que lo que actúan.

Conviértete en una excelente opción de pareja, para que recibas lo mismo y tengas la claridad de hacer la diferencia entre una relación de amor y una danza de egos.

Deja de buscar, comienza a actuar, transfórmate.

Modos sorprendentes en los que la planeación puede hacerte mejor en la cama

 

¿Alguna vez pensaste que algo pudo haber salido mejor de haberlo planeado? ¿Alguna vez sentiste exactamente lo contrario? ¿Cómo encontrar balance entre lo que debe ser dejado al azar y lo que no? ¿Cómo puede ser que planear mejor las cosas pueda ayudarte a ser mejor en la cama?

Establece horas de lectura

Simples matemáticas: A mayor número de cosas interesantes sobre las cuales estés enterado(a), mejores conversaciones puedes tener. Así como sacas tiempo para ir a la peluquería, ver tu programa favorito de televisión o distraerte en las redes sociales, sacar tiempo para embellecer tu cerebro es vital. ¿Qué debes leer? Lo que quieras, lo que te llame la atención, lo que te motive. Claro, si me preguntas, te diré: “más Drácula y menos Crepúsculo; más Sade y menos Cincuenta sombras de Grey”… En fin. Todos tenemos nuestros placeres culposos y no te juzgaré porque leas libros que a mí no me llaman la atención. Mi consejo sobre leer más clásicos se basa en que hay más posibilidades de que a la otra persona le parezca atractivo tu cerebro, y ya que los humanos nos enamoramos con el cerebro (ah, ¿pensaste que lo hacíamos con el corazón? Pues lee este artículo: Te amo con todo mi cerebro) tus posibilidades aumentarán. Repito: leer no es garantía de un mejor performance*, pero sí lo es del aumento de las posibilidades.  Además, no lo hagas solo para impresionar a tu potencial pareja con lo sexy que te ves leyendo, hazlo para sentirte sexy tú, para cultivarte a ti mismo(a).

*Leer el kamasutra no te hace un amante avanzado.

“El hombre, cuya vida puede alcanzar cien años, debe distribuir su tiempo”.

Ah, sí. Esa frase la tomé del kamasutra. (¿pensabas que solo hablaban de posiciones sexuales? Aquí te lo dejo, por si deseas comenzar una lectura distinta. No obstante, ten en cuenta que, si eres menor de edad, yo esperaría un poco para leerlo; no porque sea pecaminoso o algo así, sino porque te pone a pensar sobre el sentido de la vida. Todo hay que saberlo leer e interpretar, porque es un texto bastante antiguo. No es necesario estar de acuerdo con todo lo que allí dice, muchas cosas han cambiado. Me libro de toda responsabilidad. Haz clic aquí para ver el pdf del Kamasutra. No tiene imágenes explícitas).

Y bueno, si seguimos ese consejo del libro obviamente me dirás que no tienes tiempo para leer. ¿En serio? ¿Quieres ser bueno(a) en algo (llámese en la cama o en cualquier otra actividad) y no dedicarle tiempo? Pues lamento decirte que no se pueden hacer esas dos cosas a la vez.

¿La solución?

Descarga el libro y el audiolibro. Si vas en el transporte a tu trabajo o a tu lugar de estudio, te aseguro que puedes ir leyendo y escuchando al tiempo. ¿Será posible que sí tengas tiempo para Facebook pero no para educar tu cerebro? Y no. No permitas que nadie te diga que eso no es leer. Yo te aconsejo que hagas las dos cosas (escuchar y leer) al mismo tiempo, pero hacer solo una de las dos no implica que no lo estés haciendo bien. Nadie puede privarte de tener una conversación con una mente brillante de otro tiempo. Nadie.

Si prefieres el libro impreso, puedes buscar otro horario para leer, pero asegúrate de establecer un momento para ello y programarlo en tu agenda. He aquí Diez consejos para leer más. Planeación, planeación, planeación.

Lleva una agenda

Fallé muchas veces con esto. Me molestaba que compraba una agenda y casi siempre la mitad de las hojas terminaban vacías. Si ya estás acostumbrado(a) a este sistema, seguro no tendrás problemas, pero si te pasa como a mí… tal vez quieras que te cuente mi experiencia.

El primer paso es establecer roles. Estos son los roles que tengo en este momento. ¿Cuáles tienes tú?

 

Calendario

El segundo paso es crear tareas para cada uno de esos roles. Puedes utilizar tu agenda tradicional, el calendario de Google o cualquier otro que te convenga. De igual manera, es útil utilizar un widget en tu teléfono celular para no tener que abrir la aplicación. Por desgracia, solamente he podido hacerlo en teléfonos con sistema operativo Android y no sé si se pueda para aquellos que tienen Apple. Así se ve mi teléfono:
image

Haz una lista de compras

Por supuesto, para este ejemplo he borrado algunos eventos de mi calendario, pero planear lo siguiente podría ser útil para ahorrar dinero y evitar situaciones inesperadas:

  • Fechas de compra de preservativos, inyecciones o métodos de planificación.
  • Fechas de llegada de periodo
  • Fechas de compra de toallas
  • Fechas importantes como aniversarios con la pareja (más de uno puede salvarse por una alerta en su calendario)
  • Fechas de visitas al médico y citologías

Si no te gusta usar el calendario para esto, también puedes programar recordatorios con Google Keep o anotar en tu agenda física.

Saca tiempo para una actividad física

Yo no puedo con eso de los gimnasios. Lo siento. Simplemente no lo logro. No obstante, amo el baile.

Planear y llevar a cabo una actividad física no solo te hará sexy y subirá tu autoestima, sino que liberará endorfinas. Estas se asocian al placer y al alivio del estrés. También puedes optar por innovar, pues ya que estimulaste tu imaginación en el paso número 1 (leyendo), supongo que puedes inventarte formas creativas de sudar. ¿Quieres ser bueno(a) en la cama? Haz más ejercicio en ella.

Planea tus viajes con anterioridad

No solo ahorrarás dinero si eliges hacer un viaje con antelación, sino que podrás salir de la rutina y descubrir sitios encantadores para ponerte creativo(a) bajo las sábanas.

Cuida tu bolsillo

¿De verdad eso puede hacer que sea mejor en la cama? Sorprendentemente, sí. Cuanto más dinero ahorres, más preservativos puedes comprar. Elemental, mi querido Watson jajajaja. Pero ya en serio: Ojo a este artículo.

Bájale a las papitas a la francesa

¿No puedes? Yo tampoco. ¡Son una tentación! No obstante, tal parece que las grasas trans disminuyen el nivel de testosterona. Pero mejor mira los Alimentos prohibidos antes de tener sexo y me cuentas.

No hay que planearlo todo

Lo ideal es planear una meta semanal por cada rol. A medida que los días pasen, verás a qué roles dedicas más o menos tiempo. Recuerda que el primer paso para querer a otro es quererte a ti y qué mejor forma de demostrarte que te amas sino dedicándole tiempo a la persona más importante de tu vida: tú mismo.

Salvo que lo consideres necesario, no es relevante que programes cuándo, con qué frecuencia y de qué manera vas a tener relaciones sexuales; sin embargo, sí es necesario que programes cómo quieres vivir tu vida y por eso debes ver cuánto tiempo le dedicas a los roles que te impone la sociedad y cuánto tiempo te dedicas a ti mismo(a). En mi caso, trato de que ser docente no absorba mi rol como escritora o como hija, de lo contrario trabajaría para hacer realidad los sueños de mis jefes, mi familia, mis editores o cualquier tercero, en vez de los propios.

Ojo a lo que le pasa a esta mujer en el siguiente video:

 

¿Alguna otra idea?

¡Tus comentarios son bienvenidos y apreciados!

Los tres mejores sitios para una primera cita

Si lo que está buscando es un plan diferente al restaurante de siempre o al cine usual, esta es su alternativa de sitios en Bogotá. ¿Cuáles nos recomienda en su ciudad?

Ah, la primera cita.

Uno espera que todo sea perfecto, pero a veces se queda sin ideas… Por eso les traigo tres sitios muy buenos… y recomendaciones, sacadas de una película frívola para adolescentes, pero que funcionan.

Y disculpen esa captura de video tan feita… en Youtube no aparece esta escena en español 😦

Basta de preámbulos. Aquí va mi listado:

3. Arte Klan-Destino

@arteklandestino

Arte Klan-destino en Facebook

Es una mezcla entre galería de arte, restaurante y sitio para tomarse alguito. Tiene varios ambientes. Además de las mesas normales, hay uno con arena y otro más bohemio para sentarse en el suelo. Les recomiendo visitarlo, pues las fotos de su Fanpage de Facebook no le hacen justicia, es más agradable en vivo.

11226544_697655930346536_4454455382230387837_n

10957725_636292979816165_6723107970429178365_n

Lo que dice Civico.com de Arte Klan-destino

2. Salvo Patria

@salvopatria

Salvo Patria en Facebook

¿El sitio? Romántico.

¿El ambiente? De libros.

¿La comida? Deliciosa.

¿El café? Umm… hasta acá lo huelo.

Lo que dice Tripadvisor sobre Salvo Patria

Estas fotos, que son copiadas de Internet, creo que no le hacen justicia. El sitio es más lindo “en persona”.

 

1. Cinema Paraíso

@cinemaparaiso

Cinema Paraíso en Facebook

No solo es un hermoso lugar, físicamente hablando, sino que el plan es perfecto porque tiene un bar y usted puede tomarse algo con esa persona especial. Yo, por lo general, no recomiendo que la primera cita sea en un cine únicamente, pues la idea del primer encuentro es conocerse… y para conocerse se necesita hablar. Por eso, si van a ir a cine, prepárense para continuar la cita o comenzarla antes de la película. Este lugar es perfecto para hacerlo. Además, las películas que allí se proyectan no son siempre comerciales, lo que le permitirá cambiar un poco la rutina.

Un consejo: procure ver el tráiler de la película o al menos saber de qué género es… queremos que pase un rato divertido, no que se depriman con películas demasiado deprimentes.

Lo que dice Tripadvisor de Cinema Paraíso

¿Y ustedes qué sitio de su ciudad recomiendan para una ocasión especial?

Comencemos por no hablar de amores

José Ortega y Gasset comienza su libro Estudios sobre el amor con esta aclaración:

«Hablemos del amor, pero comencemos por no hablar de “amores”. “Los amores” son historias más o menos accidentadas que acontecen entre hombres y mujeres».

Entonces eso solo significa una cosa: que la mala experiencia que quizá tuviste fue un amor, mas no el amor. Y bueno, mi intención está lejos de discriminar preferencias o gustos… y supongo que, aunque Ortega y Gasset dijo «hombres y mujeres», tal vez quiso decir personas.

En fin. Solo pasaba a decirles que esta es solo una experiencia más. El sentimiento difiere de la experiencia. El sentimiento es puro, la experiencia tiene matices.

Los 10 consejos que nunca pude darles

Lo que quisiera haberles dicho a mis amigos el día de su boda.

Queridos Sandra y Héctor:

Para cuando escribo esto la fiesta se ha acabado, los invitados se han tomado las fotos y están ustedes frente a frente. Ahora empieza realmente aquello que quizá ya conocen pero visto desde otra perspectiva.

Si hubiese podido estar allí, hubiera dado el más bello de los discursos… o tal vez no porque detesto los discursos. No obstante, como no asistí a su boda, aquí van mis consejos con la esperanza de que sirvan para otras personas y que, si se necesitan, siempre estén disponibles en caso de emergencia.

1. Celebren el compromiso.

No permitan que otros cuestionen el por qué se casaron o por qué no lo hicieron de la manera que otros esperaban. El compromiso —llámese matrimonio, prometerse amor en una montaña de la India, o regalarse una flor— es una manera de ser luchador. El compromiso es una parte fundamental del amor. Tanto Gandhi, como la premio Nobel de paz Aung San Suu Kyi* estuvieron comprometidos con una causa y demostraron su amor por ella… y también puede estarlo el hombre que vende empanadas en la esquina. Cada uno lucha a su manera por lo que ama y lo defiende. No. No es casarse, es decirle al otro: «estamos del mismo lado». No todo el mundo tiene que casarse, cada cual escoge la mejor manera de vivir, pero sí es admirable un compromiso público así que nunca lo demeriten.

*Hay una película excelente sobre ella, se llama The Lady. Está en Netflix. Recomendada.

 

2. Recuerden que las mismas personas que un día les preguntaron por qué no se casaban, pueden llegar a ser las mismas que los critiquen porque se casaron. En ese caso, tolerancia a la bipolaridad de las masas. Sonrían y cambien el tema. Lo más probable es que después vengan a opinar sobre hijos, y si un día deciden tener uno, ellos pidan la parejita… y cuando la tengan, que para cuándo una casa más grande. En esta sociedad le piden a uno pregrado, maestría y doctorado y, aunque un joven bien preparado tenga todo eso y 25 años, el que lo emplea ya le está preguntando que para cuándo el posdoctorado. Ironías de la vida.

3. Nunca se vayan disgustados a la cama.

4. Recuerden que el cerebro femenino responde a la palabra y el masculino a la imagen. Así que cuando ella se ponga brava, dile algo lindo… y cuando sea él el gruñón, muéstrale una teta. Si los halagos no funcionan, pronuncia las palabras mágicas: «zapatos nuevos».

5. No. No solucionen todo con sexo, también hay cosas que pueden solucionarse con zapatos nuevos.

6. Nunca se avergüencen en público.

Si algo que dijo tu pareja no te parece o no te hace sentir cómodo(a), díselo… pero en privado. DaVinci decía: «Reprende al amigo en secreto y alábalo en público». En este caso no se trata de reprender, sino de hacerle saber que lo que dijo no te generó una sonrisa sino un pequeño apachurro en el corazón… y las razones. La mujer por lo general dirá lo que siente, el hombre dirá lo que piensa. Independientemente de lo que diga, siempre habrá una razón detrás para pensar que es negativo. Es como la niña a la que en el colegio un compañerito llamó «Perra». Cuando le preguntaron por qué le había dicho así, el niño respondió que cuando ella se enojaba mostraba los dientes. Quizá nunca vayamos a entender el punto de vista del otro, pero podemos intentarlo.

7. En las novelas siempre dicen «¡A ver, explícame! No. No tienes nada qué explicar. ¡Cállate!».

Asumir siempre es el error más grande.

8. De vez en cuando haz algo sin que te lo pidan… y agradece siempre lo que hace el otro por ti, por pequeño que sea.

«Gracias por tenderme la cama, mi vida. Eres lo máximo».

«Gracias por esta comida. Te quedó deliciosa».

Un ejemplo de cómo hacer una pelea pendeja de la nada:

9. Si ella pregunta si está gorda, no respondas ni sí ni no. Simplemente pregúntale: «¿Y por qué no te pones el vestido azul? Ese se te ve muy sexy». Si es él el que lo pregunta, muéstrale otra camisa… ojalá con rayas verticales. Y si todo lo demás no funciona, prepárate para comprarle a ella zapatos nuevos.

10. Y mi bonus: una lista de actividades gratis.

1- (De manera inesperada) Calentar agua y decirle que meta los pies.

2- Poner música y bailar en cucos.

3- Hacerse un masaje de orejas o de codos… o de cualquier parte extraña.

4- Hacerle trenzas.

5- Mostrarle un chiste que te hizo reír millones de veces. Este no le he podido superar:

6- Ir a un lugar al que no hayan ido nunca.

7- Poner un playlist de música de plancha o navideña y cantar a grito herido.

8- Cada uno pone una canción (el otro no puede mirar). El que supere la canción más ridícula gana. El premio puede ser una enjabonada.

9- Un día x, regálale una cerveza.

10- Busquen un lugar alto y vean el atardecer.

 

 

 

¿Y esto sí es amor?

¿Qué puedo decir yo sobre el amor que aún no se haya dicho? Hermosos templos han sido erigidos, bellos poemas recitados y sutiles cuadros han sido pintados en el nombre del amor. Solo puedo decirles algo que ustedes ya saben en el fondo de su corazón: el amor es infinito y hay mucho —de sobra— para todos.

«L’oiseau que tu croyais surprendre

Battit de l’aile et s’envola;

L’amour est loin, tu peux l’attendre,

Tu ne l’attends plus, il est là!»

«El pájaro al que crees sorprender

bate las alas y remonta vuelo…

El amor está lejos si lo esperas;

ya no lo esperes, ¡y ahí estará!»

L’amour est un oiseau rebelle – Aria de Carmen

El amor. ¿Qué puedo decir yo, una simple mortal, sobre el amor que aún no se haya dicho? Hermosos templos han sido erigidos, bellos poemas recitados y sutiles cuadros han sido pintados en el nombre del amor. Solo puedo decirles algo que ustedes ya saben en el fondo de su corazón: el amor es infinito y hay mucho —de sobra— para todos. El amor no es algo que alguien escondió para que solo unos pocos se llevaran ni que un hombre te arrebató de las manos o una mujer enterró en un jardín secreto. Empiezo esta definición del amor desde lo más profundo, desde lo más básico, desde lo que el mismo amor lleva en sus entrañas: todo lo que no es.

El amor no es acostarse con alguien, aunque esto en sí pueda, para algunos, ser una demostración. La ecuación no es la demostración de algo, sino simplemente su formulación.

El amor no es decirles a todos que obras bien o arrodillarte y darte golpes de pecho. El amor no sufre ni se regocija en el sufrimiento. El amor no es mártir ni espera que tú lo seas por él.

El amor supremo no es gruñón ni castigador. El amor se aleja de quienes no ríen, aunque no los olvida. El amor tiene sentido del humor porque sabe que la vida es efímera, pero los recuerdos y las risas están hechos para perdurar en la mente de los humanos.

Ahora, veamos una posible, aunque no única definición de lo indefinible: la que me dio mi padre cuando aún era muy niña.

«Cuando uno ama a alguien, uno desea lo mejor para esa persona».

Amar entonces no es desvivirse, no es rasgarse las vestiduras, no es hacer sufrir a otros y menos hacerse sufrir a uno mismo. Cuando uno comienza a amar, el proceso de pensar en el amado y desear su bienestar se realiza automáticamente. Es fácil entonces saber cuándo quieres a alguien y cuándo lo amas… o cuándo dejas de amarlo.

Repito:

«Cuando uno ama a alguien, uno desea lo mejor para esa persona».

Al desear lo mejor para los otros, uno sonríe y no piensa que eso no va a pasar; uno confía. ¿Por qué es tan difícil desearnos a nosotros mismos cosas buenas? ¿Por qué es tan difícil creer que vamos a obtener ese doctorado, ese trabajo, ese reconocimiento, esa cantidad de dinero… esa pareja? ¿Por qué creemos que todo el mundo se gana cosas pero nosotros no? Unos dirán que es por la envidia, otros simplemente pensarán en la mala suerte… yo culparé a la falta de confianza y al miedo, aunque no tengo la última palabra y, a decir verdad, creo que nadie la tiene.

El miedo y la confianza no pueden coexistir

Cuanto más esperes ser amado por otro, menos lo estarás, porque te asaltará la duda de si serás capaz o si de alguien te querrá de la manera en la que esperas. Cuando te olvidas del asunto y te concentras en aquello que sí está en tu poder —amarte a ti, por ejemplo— no solo te empoderas y te das cuenta de que eres capaz de mejorar tu vida, sino que no rompes la ley universal del «dar para recibir», porque le das a la persona más importante de tu vida, a aquella que nunca te va a abandonar: tú mismo.