Guía poco convencional para identificar a un(a) calientaovarios

Empecemos con una frase que se le atribuye ¿falsamente? como casi todo en Internet a Bob Marley:

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“La mayor cobardía de un hombre es despertar el amor de una mujer sin tener la intención de amarla”. Bob Marley (¿?)

Y sí. Parece que tenemos una nueva criatura en el zoológico: se trata del calientaovarios. ¿Pero quién es? ¿Cuál es su modus operandi? ¿Dónde se esconde? ¿Cómo se camufla? y sobre todo, ¿cómo protegernos de él?

En primer lugar, un calientaovarios es una persona a la que le encanta coquetear y no concretar. Y no, no crean que solamente me refiero a los hombres que lo hacen, también hay muchas mujeres que alimentan (alimentamos, alimentábamos… tiempo pasado y que levante la mano quien nunca en su vida lo haya hecho) los egos ajenos para deleitarse un poco y darle de comer al Gollum que todo ser humano lleva dentro.

Ojo. Sé lo que se están preguntando. ¿Qué diferencia hay entre una persona calientahuevos y un(a) calientaovarios? Pues bueno, como ambas palabras son inventadas, debo intentar explicar esto porque calentadores hay muchos y abundan. Por ahora, mientras la ciencia me corrige, definiré al calientaovarios como alguien que tira migajas de afecto y despierta sentimientos. La palabra calientahuevos la usaré para designar a aquel ser que “calienta lo que no se va a comer”, es decir, impulsa ciertos deseos sexuales y se va.

Pero no nos quedemos en definiciones, porque el lenguaje es ofensivo. Mejor tratemos de entender por qué hay gente que hace lo que hace. ¿Por qué esa amiga suya sigue tan encaprichada con un tipo que no la invita a salir, pero con el que chatea desde las 8 de la noche hasta las 7 de la mañana? ¿Por qué ese otro tipo (que conoce a alguien que usted conoce o que es el amigo del amigo de un amigo) sigue detrás de la fulana que no concreta ni una cita, ni un besito, pero que le sigue haciendo sonrisitas diariamente y hablándole con excusas pendejas?

Señores y señoritas: si esto les suena familiar, muy probablemente están frente a un(a) calientaovarios.

Estos personajes aman ser admirados. Necesitan de la adulación y, sobretodo, de la atención ajena. Secretamente, sienten que son el centro del universo. Y adivine: encontraron a alguien que les da ese lugar y haría todo por ellos.

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o que no te pone cuidado…

 

 

Algunas pistas para identificar a un(a) calientaovarios

  1. Le habla cuando se le da la gana.
  2. Si le habla, lo hace ojalá por chat y a altas horas de la noche… cuando nadie más le pone cuidado.
  3. Le dice que usted es muy especial, pero no se ha dignado a salir oficialmente.
  4. Habla mucho de sí mismo(a) y pregunta muy poco sobre usted. Parece que lo único que importa es él o ella.
  5. Si acepta invitaciones a comer o a teatro, saca algún comentario durante la cita para quedar en modo amigos (alerta friendzone), en vez de haber aclarado eso antes de verse.
  6. Le pide favores pendejos o plata prestada (que nunca devuelve).
  7. Pone una fecha para la cita (uno de pendejo deja todo por ir) y cuando uno pregunta: “¿Al fin nos vamos a ver?” dice que está en pijama viendo los Simpsons.
  8. Se vale de cualquier excusa para hacerle creer a usted que se “envideó” solito(a) y que él o ella jamás tuvo la intención de hacer que dichos sentimientos nacieran. De nuevo, ¿chateaban hasta qué hora? Sí, tú, imbécil.
  9. Usted le hace regalos que no le haría a sus amigos(as) o le organiza una fiesta de cumpleaños y solo recibe un “Aww, gracias” (Cero picos, cero salidas, a usted nadie le organiza fiesta de cumple, nadie le decora el puesto, etcétera).*
  10. El sujeto o la chica no mata ni una mosca. Todo parece perfecto en él o ella.

¿Cuál es el antídoto contra la “picadura” de un(a) calientaovarios?

*Ya sé que usted no espera nada a cambio del “amor” que profesa por esta persona, lo cual es lindo, pero estos consejos no están de más y quizá le sirvan. Es más, siéntase libre de compartir aquellos que le hayan sido útiles:

  1. El problema no es lo que él o ella haga, sino que usted sigue pensando que merece solo eso.
  2. ¿De verdad quiere alguien a quien usted tenga que estarle recordando lo maravilloso que es cada cinco minutos y que no pueda decir ni una cosa buena de usted?
  3. Un ego tan grande no viene del amor. Piénselo. ¿Quiere atraer gente que valore lo que usted es? Súbale dos a la autoestima…
  4. Dar amor es maravilloso, sufrir no. Si usted está sufriendo más de lo que se siente amado(a), por ahí no es.
  5. Todo el mundo tiene defectos. De lo bueno, bueno… no dan tanto.
  6. Agradezca mentalmente a esa persona por lo que le enseñó y siga con su vida.
  7. El regalo más grande que le damos a otros es ponerles atención. Si usted cree que esa persona le pone atención y se interesa por lo que usted es, lo que tiene para decir y sus pasiones… va bien. De lo contrario, aborte la misión y salga con dignidad, no con orgullo; con agradecimiento, no con resentimiento.
  8. Arréglese, póngase más buena o más papasito… y siéntase feliz porque en unos meses verá la razón por la que la cosa no cuajaba. Se lo aseguro. Me ha pasado 472638749039999,2 veces.
  9. Deje de alimentar al Gollum interno. Es la única forma de matarlo.
  10. Deje de alimentar al Steven Spielberg interno… o conviértase en director(a) de cine en la vida real y sáquele provecho a su imaginación.
  11. Todo el mundo está en la zona de amigos hasta que se demuestre lo contrario. Si el otro está ahí, es porque quiere. “Cuando quieras salir de la zona de amigos en la que tú mismo(a) te pusiste, me buscas. Mientras tanto, chao. Me voy a ser feliz”.
  12. Y si nada de esto funciona… le recomiendo una novenita a Santa Rita de Casia, patrona de las causas perdidas a la que el marido le daba en la jeta. Ella seguro le dice qué hacer, porque usted no ha aprendido a quererse a sí mismo(a), y tal vez necesite que alguien que ya sufrió todas las penas juntas en una vida Parce, en serio, qué pecado la vida de esa cuchita, le pasó de todo se lo recuerde. *Bofetada mental*.
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Error 404: ¿amor no encontrado?

¿Cuáles son las claves que oculta nuestro cerebro sobre las relaciones de todo tipo? ¿Es cierto eso de que las palabras tienen poder? ¿Qué podemos hacer para dominar nuestro cerebro y no dejarnos dominar por creencias preestablecidas?

 

Comencemos por desmitificar dos creencias arraigadas en la cultura:

Mito 1: las células del cerebro (neuronas) son las únicas que no se regeneran.
Realidad: la neurogénesis existe y sí podemos hacer que nazcan nuevas células. 

Aquí se explica cómo. Si quieres, recuerda que la conferencia de diez minutos tiene subtítulos en español e inglés.

 

Mito 2: las palabras se las lleva el viento, las palabras no hieren.
Realidad: las palabras tienen la capacidad de cambiar nuestra estructura neuronal.

En una entrevista que le hizo Margarita Vidal al científico colombiano Rodolfo Llinás, él le dice que alguna gente no entiende bien cómo un estado funcional del cerebro se puede modular o corregir mediante la palabra. Corto y pego:

El psicoanálisis es hablado y la gente se mejora. Y yo les contesto que las palabras cambian el cerebro.

¿En qué forma?

-Si yo le digo a una persona que es ‘malnacida’, responde agresivamente. Entonces, las palabras son como piedras; pueden hacer bien o daño, porque cambian el estado funcional del cerebro.

¿Es porque producen emociones?

-Exactamente, las emociones se pueden correlacionar. Antes se pensaba que no, y la realidad es que sí: yo puedo ver en el cerebro cuando alguien está bravo, triste o con dolor. Pero a la gente le resulta profundamente complejo y difícil de aceptar que la mente ―que era casi intocable― se reduce a una situación ‘cuchareable’, y su conclusión temerosa es: “Solamente hay dos posibilidades: que el paciente esté bien o que esté mal. Si está bien, no ha pasado nada porque no hubo necesidad de tratamiento. Pero si está mal, ¿qué hacemos nosotros? Lo que usted nos está diciendo es que estamos aplicando un sistema que no es”.

¿Entonces el problema es de programación?

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Posiblemente. Es como si cada uno de nosotros tuviese un código por dentro que determinara qué es lo normal para cada uno. Una vez el usuario presiona “Enter”, el programa se ejecuta solito.

Me explico:
Si una persona tiene en su código algo como los siguientes conceptos:

Los chocolates son deliciosos, pero hacen que se me brote la cara. Si tengo una pareja que me quiera, esa persona debe estar loca. La situación es muy difícil y conseguir un trabajo bien pago es muy complicado, por eso tengo que cobrar poco. Si cobro lo que debería, me quedo sin clientes.

 

 

Al hacer clic en “Ejecutar”, todo eso empieza a pasar. Si corre el código una y otra vez, se acostumbra a que esa sea la programación normal y a que su cuerpo reaccione de la manera en que lo ha hecho por años. El efecto placebo también podría, creo yo, derivarse de allí… pero, insisto, esa es tan solo una suposición propia que no tiene base científica. Así es como yo lo veo:

¿De dónde vienen estas creencias?

Por lo general, nuestros programas vienen con virus incluidos. La línea de código tiene un problema esencial: hay partes de ella que fueron escritas desde el miedo; no desde el amor. Por ejemplo, “Los chocolates son deliciosos” es una expresión que viene desde el amor por el chocolate. Sin embargo, la expresión “pero hacen que se me brote la cara” viene desde el miedo a ser percibido por los demás y por nosotros mismos de una manera negativa. “La situación es muy difícil” viene desde el miedo que nos infunden otros (algunos medios de comunicación y algunos familiares que nos quieren proteger del fracaso)… Y todas las demás afirmaciones implican que el virus se está esparciendo.

Una posible forma de reparar el código es reconociendo cuándo se ejecuta y cambiándolo por algo así:

Los chocolates son deliciosos y los disfruto. Es normal tener una pareja que me quiera. Es normal que la gente me quiera y me ame porque trato de mejorar cada día. Sé que si cobro lo justo, puedo exigirme más calidad y estar orgulloso(a) de mi labor. Integro las lecciones de paciencia y perseverancia desde el amor.

¿Pero cómo modificar el código?

Para explicar la conducta humana, solo podemos pensar en dos posibilidades: algo es innato o es aprendido. En este caso, creo que cualquier psicoanalista le diría que muchas de las conductas aprendidas vienen de nuestra niñez, nuestra relación con padres y ancestros, o la ausencia de los mismos. Entonces, la mejor manera de ir, poco a poco, limpiando el sistema es “devolverle” mentalmente o por medio de una carta sin enviar a cada cual lo que le corresponde. Por ejemplo:

Querido papá: te amo mucho porque me has enseñado “a”,”b” y “c”. Quiero devolverte la creencia de que la situación está muy difícil y de que no voy a conseguir nada digno de mí. En adelante, cuando tenga una situación similar, recordaré que soy talentosa en lo que hago y merezco una remuneración justa, por la cual estoy ya agradecida”.

Y si eso no funciona, recordaré que hay tipos muy pendejos que llegaron a ser presidentes, incluso diciendo cosas como “los millones y las millonas”. ¡Juas! Pero ahora sí, en serio, si el código interno que tenemos explica todo en nuestra vida —incluyendo situaciones de salud, nuestra idea de éxito y nuestras preferencias en cuanto a alimentación—, ¿nuestra pareja futura (o la ausencia de ella) no sería un resultado de lo que pensamos hoy y de cómo alimentamos una idea durante años? Posiblemente. ¿Es acaso un virus que empezó como “Él o ella no se va a fijar en mí” (no me lo merezco) y luego mutó a “Ya no existen hombres o mujeres buenos(as)”?

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Ejemplo de programación del tipo: “Es que siempre me enamoro de la persona equivocada”. Si sigues pensando así, tendrás razón.

Ahí les boto el dato y me retiro lentamente a comer chocolate oscuro y tener sexo, digo, tomarme una copita de vino. Si vio el video, me entenderá.

Por cierto, aún no es necesario ponernos paranóicos con lo del chocolate. Ojo al artículo: ¿Comer chocolate realmente produce espinillas?

¿Cómo saber de quién debes enamorarte?

Un bello texto publicado por la terapeuta Gloria Arroyave

Enamórate de ti, para que no descargues tu carencia de amor, tu desvalorización y tu necesidad de reconocimiento en otra persona que también se encuentra llena de miedos e inseguridades.

Enamórate de ti, para que no confundas el amor con el control y terminen por asfixiarte.

Valórate para que, por ley de correspondencia, te llegue un igual.

Enamórate del que no promete nada, no escribe versos y te dedica canciones para alimentar tu ego, pero siempre está en el momento justo, para abrazarte y aprender juntos de los errores.

Enamórate del que, en silencio y sin mucho escándalo, te acompaña en tu caminar y sostiene tu mano incondicionalmente.

Enamórate del que te deja ser tú, te deja volar y soñar y, sin necesidad de ser igual a ti, comparte tu locura.

Normalmente, el tipo de amor del que habla este mensaje es superficial, asfixiante y agotador, para mi gusto —aclaro, para mi gusto— y, en lo que he podido observar en mis cortos cincuenta años, las personas que hacen esto esperan que hagas lo mismo y si no lo haces, te reclaman y te dicen que te lo dan todo… pero este «todo» termina siendo nada, porque se convierten en controladores desesperantes: es más lo que dramatizan que lo que actúan.

Conviértete en una excelente opción de pareja, para que recibas lo mismo y tengas la claridad de hacer la diferencia entre una relación de amor y una danza de egos.

Deja de buscar, comienza a actuar, transfórmate.

Lo que mamá nunca te dijo sobre salir bien en las fotos

Si nunca sales bien en una foto o quieres conocer trucos para mejorar cómo te ves… quizás hayas llegado al lugar correcto.

—Nunca salgo bien en una foto, las detesto —me dijo hace unos días una amiga. Acto seguido, puso encima de la mesa una revista con un artículo escrito por ella. Salir mal en las fotos no solo había causado que ella no se sintiera tan orgullosa como para mostrar su texto, sino que también el reto se había vuelto una cuestión personal.

La miré de cerca y me quedé pensando en lo diferente que se veía la mujer de la foto a la persona real que tenía al frente. De forma un poco atrevida, me acerqué más a su cara y, con la imprudencia que me caracteriza y la curiosidad de una niña de tres años, exploré su rostro y le dije algo como:

—¡Pero si tienes unos dientes lindos y blancos!

Y bueno, en mi experiencia, muchas personas no sonríen porque sienten que su dentadura no es lo suficientemente linda, pero no era el caso de ella. Tal vez era momento de explorar un poco el tema de qué nos hace vernos bellos y qué nos hace sentirnos bellos. ¿De dónde sacamos eso de que no somos tan lindos o de que en las fotos no quedamos tan bien? Definitivamente tiene que ser un tema aprendido, no puede ser innato. La raíz del problema no yace en si somos lindos o no, sino en que tal vez un día se nos ocurrió pensar que no lo éramos. Yo creo que nos estancamos en la creencia de que toda la vida íbamos a ser los patitos feos y luego, por más que cambiamos a cisnes, no nos pudimos ver claramente en el estanque.

Lo que me lleva a varias cosas:

  1. El experimento de esta entrenadora física

    Nos mostró que las selfies no siempre dicen la verdad y que con solo cambiar un poco la pose, sonreír y utilizar la ropa interior adecuada… ¡tarán! No es tu belleza, es tu actitud. Puedes ver el artículo completo aquí.
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  2. Sigue los consejos de los expertos. Haz el squinch.

    Es decir, que no te tomen la foto de frente sino mover tus ojos un poco. No es un consejo mío, sino de fotógrafos profesionales.

    En este video sale el creador, pero está inglés.

    Sigue los consejos de otros no tan expertos.

    Recuerda que la actitud nos hace más bellos.

    Si nos sentimos lindos, podemos reflejar más belleza.

    Cuida la iluminación.

    La luz de las 4 de la tarde es la mejor(se notan menos las arruguitas que todos tenemos).
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  3. Si eres mujer, crea curvas con tu cuerpo.

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    El artículo original está aquí.

  4. Si eres hombre, prefiere las diagonales.569158291689fb799ed9769b006ab836

    ¿Conclusión?

    Tú ya no puedes cambiar tu forma física. Te quedan tres opciones:
    Volver a nacer, hacerte una cirugía o trabajar con lo que tienes. ¿Y qué tienes? Si tienes sonrisa, úsala. Si tienes actitud, muéstrala. Si tus ojos son lindos, coquetea con ellos… El canon de belleza es también una ilusión. Si te gusta ser natural, pues disfruta serlo… si crees que requieres maquillaje, aprende a usarlo para resaltar tus puntos fuertes y no para esconderte tras capas y capas de pañete. Saca lo bueno que hay en ti, porque ya está ahí… tal vez solo necesita un “empujoncito”. Y si no, que lo digan chicas como ella.More-makeup-makeovers3.jpg

Modos sorprendentes en los que la planeación puede hacerte mejor en la cama

 

¿Alguna vez pensaste que algo pudo haber salido mejor de haberlo planeado? ¿Alguna vez sentiste exactamente lo contrario? ¿Cómo encontrar balance entre lo que debe ser dejado al azar y lo que no? ¿Cómo puede ser que planear mejor las cosas pueda ayudarte a ser mejor en la cama?

Establece horas de lectura

Simples matemáticas: A mayor número de cosas interesantes sobre las cuales estés enterado(a), mejores conversaciones puedes tener. Así como sacas tiempo para ir a la peluquería, ver tu programa favorito de televisión o distraerte en las redes sociales, sacar tiempo para embellecer tu cerebro es vital. ¿Qué debes leer? Lo que quieras, lo que te llame la atención, lo que te motive. Claro, si me preguntas, te diré: “más Drácula y menos Crepúsculo; más Sade y menos Cincuenta sombras de Grey”… En fin. Todos tenemos nuestros placeres culposos y no te juzgaré porque leas libros que a mí no me llaman la atención. Mi consejo sobre leer más clásicos se basa en que hay más posibilidades de que a la otra persona le parezca atractivo tu cerebro, y ya que los humanos nos enamoramos con el cerebro (ah, ¿pensaste que lo hacíamos con el corazón? Pues lee este artículo: Te amo con todo mi cerebro) tus posibilidades aumentarán. Repito: leer no es garantía de un mejor performance*, pero sí lo es del aumento de las posibilidades.  Además, no lo hagas solo para impresionar a tu potencial pareja con lo sexy que te ves leyendo, hazlo para sentirte sexy tú, para cultivarte a ti mismo(a).

*Leer el kamasutra no te hace un amante avanzado.

“El hombre, cuya vida puede alcanzar cien años, debe distribuir su tiempo”.

Ah, sí. Esa frase la tomé del kamasutra. (¿pensabas que solo hablaban de posiciones sexuales? Aquí te lo dejo, por si deseas comenzar una lectura distinta. No obstante, ten en cuenta que, si eres menor de edad, yo esperaría un poco para leerlo; no porque sea pecaminoso o algo así, sino porque te pone a pensar sobre el sentido de la vida. Todo hay que saberlo leer e interpretar, porque es un texto bastante antiguo. No es necesario estar de acuerdo con todo lo que allí dice, muchas cosas han cambiado. Me libro de toda responsabilidad. Haz clic aquí para ver el pdf del Kamasutra. No tiene imágenes explícitas).

Y bueno, si seguimos ese consejo del libro obviamente me dirás que no tienes tiempo para leer. ¿En serio? ¿Quieres ser bueno(a) en algo (llámese en la cama o en cualquier otra actividad) y no dedicarle tiempo? Pues lamento decirte que no se pueden hacer esas dos cosas a la vez.

¿La solución?

Descarga el libro y el audiolibro. Si vas en el transporte a tu trabajo o a tu lugar de estudio, te aseguro que puedes ir leyendo y escuchando al tiempo. ¿Será posible que sí tengas tiempo para Facebook pero no para educar tu cerebro? Y no. No permitas que nadie te diga que eso no es leer. Yo te aconsejo que hagas las dos cosas (escuchar y leer) al mismo tiempo, pero hacer solo una de las dos no implica que no lo estés haciendo bien. Nadie puede privarte de tener una conversación con una mente brillante de otro tiempo. Nadie.

Si prefieres el libro impreso, puedes buscar otro horario para leer, pero asegúrate de establecer un momento para ello y programarlo en tu agenda. He aquí Diez consejos para leer más. Planeación, planeación, planeación.

Lleva una agenda

Fallé muchas veces con esto. Me molestaba que compraba una agenda y casi siempre la mitad de las hojas terminaban vacías. Si ya estás acostumbrado(a) a este sistema, seguro no tendrás problemas, pero si te pasa como a mí… tal vez quieras que te cuente mi experiencia.

El primer paso es establecer roles. Estos son los roles que tengo en este momento. ¿Cuáles tienes tú?

 

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El segundo paso es crear tareas para cada uno de esos roles. Puedes utilizar tu agenda tradicional, el calendario de Google o cualquier otro que te convenga. De igual manera, es útil utilizar un widget en tu teléfono celular para no tener que abrir la aplicación. Por desgracia, solamente he podido hacerlo en teléfonos con sistema operativo Android y no sé si se pueda para aquellos que tienen Apple. Así se ve mi teléfono:
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Haz una lista de compras

Por supuesto, para este ejemplo he borrado algunos eventos de mi calendario, pero planear lo siguiente podría ser útil para ahorrar dinero y evitar situaciones inesperadas:

  • Fechas de compra de preservativos, inyecciones o métodos de planificación.
  • Fechas de llegada de periodo
  • Fechas de compra de toallas
  • Fechas importantes como aniversarios con la pareja (más de uno puede salvarse por una alerta en su calendario)
  • Fechas de visitas al médico y citologías

Si no te gusta usar el calendario para esto, también puedes programar recordatorios con Google Keep o anotar en tu agenda física.

Saca tiempo para una actividad física

Yo no puedo con eso de los gimnasios. Lo siento. Simplemente no lo logro. No obstante, amo el baile.

Planear y llevar a cabo una actividad física no solo te hará sexy y subirá tu autoestima, sino que liberará endorfinas. Estas se asocian al placer y al alivio del estrés. También puedes optar por innovar, pues ya que estimulaste tu imaginación en el paso número 1 (leyendo), supongo que puedes inventarte formas creativas de sudar. ¿Quieres ser bueno(a) en la cama? Haz más ejercicio en ella.

Planea tus viajes con anterioridad

No solo ahorrarás dinero si eliges hacer un viaje con antelación, sino que podrás salir de la rutina y descubrir sitios encantadores para ponerte creativo(a) bajo las sábanas.

Cuida tu bolsillo

¿De verdad eso puede hacer que sea mejor en la cama? Sorprendentemente, sí. Cuanto más dinero ahorres, más preservativos puedes comprar. Elemental, mi querido Watson jajajaja. Pero ya en serio: Ojo a este artículo.

Bájale a las papitas a la francesa

¿No puedes? Yo tampoco. ¡Son una tentación! No obstante, tal parece que las grasas trans disminuyen el nivel de testosterona. Pero mejor mira los Alimentos prohibidos antes de tener sexo y me cuentas.

No hay que planearlo todo

Lo ideal es planear una meta semanal por cada rol. A medida que los días pasen, verás a qué roles dedicas más o menos tiempo. Recuerda que el primer paso para querer a otro es quererte a ti y qué mejor forma de demostrarte que te amas sino dedicándole tiempo a la persona más importante de tu vida: tú mismo.

Salvo que lo consideres necesario, no es relevante que programes cuándo, con qué frecuencia y de qué manera vas a tener relaciones sexuales; sin embargo, sí es necesario que programes cómo quieres vivir tu vida y por eso debes ver cuánto tiempo le dedicas a los roles que te impone la sociedad y cuánto tiempo te dedicas a ti mismo(a). En mi caso, trato de que ser docente no absorba mi rol como escritora o como hija, de lo contrario trabajaría para hacer realidad los sueños de mis jefes, mi familia, mis editores o cualquier tercero, en vez de los propios.

Ojo a lo que le pasa a esta mujer en el siguiente video:

 

¿Alguna otra idea?

¡Tus comentarios son bienvenidos y apreciados!